No a la Ley Sinde

jueves, 21 de abril de 2011

Optimistas sin fronteras


Poca gente lo sabe, pero en realidad debemos de manera indirecta la palabra "optimismo" al filósofo Leibniz. Leibniz postuló en su obra Teodicea que este es el mejor de los mundos posibles; lo que propició, como era de esperar, todo un alud de críticas mordaces. Quizá fue Voltaire quien encarnó a su más famoso crítico al escribir un cuento sobre el terremoto de Lisboa de 1755, Cándido o el Optimismo lo tituló. En dicha obrita, Voltaire define el optimismo como "el empeñarse rabiosamente en sostener que todo está bien cuando todo está mal". Así, el autor francés hace uso de un claro tono pesimista para instruirnos en el absurdo de la vida.

La verdad es que Leibniz no era optimista, era como mucho un idealista acendrado. El optimista sabe que éste no es el mejor de los mundos posibles, pero comprende que podría llegar a serlo y actúa en consecuencia; lo que significa que sólo se es optimista en la acción, nunca en la contemplación. En este sentido, lo peor de los pesimistas es que la mayoría de las veces su inacción responde a temores infundados, fruto ésta de una procelosa imaginación.

El crítico de arte John Berger, en su magnífico ensayo Modos de ver, nos dice que la forma en que vemos las cosas afecta directamente a la manera en que las interpretamos. Ser pesimista u optimista no es más que la postura desde la que nos situamos a la hora de enfrentarnos a un obstáculo. Por eso, el psicólogo y escritor Martin E. P. Seligman define el optimismo como "interpretar las dificultades y el fracaso mismo como señal de que hay que esforzarse más"; mientras que el pesimismo equivale a "tirar la toalla ante dificultades vencibles".

Por otro lado, es indudable que en algunos ámbitos el pesimismo ha generado grandes cosas, pensemos en el spleen de Baudelaire o en las novelas de Kafka para la literatura; o en El mundo como voluntad de Schopenhauer y en las obras de Sartre para la filosofía. Pero una cosa es el plano simbólico y otra muy distinta el plano fáctico. Yo puedo disfrutar como un niño leyendo a Sartre que, sin embargo, sufriría terriblemente si decidiera vivir bajo sus máximas...

Es cierto que a veces las situaciones son tan negras que cuesta ver el lado positivo. El ejemplo perfecto lo tenemos en la política española que, a excepción de dos o tres estómagos agradecidos, tiene a la mayoría de la gente muy descontenta con el nivel y el trabajo de los parlamentarios. Pero para eso está la ciudadanía y los movimientos cívicos: para promover el cambio. Alguien dijo en cierta ocasión que "vivir es tener objetivos y convivir compartirlos". Pues eso, a compartir se ha dicho.

jueves, 7 de abril de 2011

Un error común


Según Fritz Perls, padre de la terapia gestáltica, el gran problema que tiene la mayoría de la gente es que no es ella misma. Así, nos deshacemos de partes importantes de nuestra personalidad con tal de agradar o permitir demasiado a otros, e incluso por escapar de nosotros mismos. Lo que sea con tal de que otro asuma mi responsabilidad, con tal de que nos dejen tranquilos no vaya a ser que nos pase algo desagradable o nos echen del trabajo, se rían de nosotros, etc., etc... La teoría de Perls es sencillísima y, por sencilla, abrumadora. Perls distingue entre obligación y responsabilidad, la obligación nos la imponen desde fuera; la responsabilidad surge desde dentro, es algo a lo que nos enfrentamos porque o lo hacemos nosotros o no lo hace nadie; pero ¿qué relación existe entre crecer como persona y asumir responsabilidades? Sencillo, asumiendo responsabilidades nos descubrimos, nos percatamos de nuestras limitaciones, de nuestros gustos o disgustos, y en ese proceso avanzamos. Es en este sentido donde la Educación cobra especial relevancia. La Educación tiene que ser el marco donde uno se descubre a sí mismo por medio del esfuerzo y de la autonomía, no vale el "me suspendieron" o "me aprobaron", sólo hay cabida para el "suspendí" o "aprobé", la diferencia es eminentemente semántica, pero también psicosomática.

En este contexto, el error aparece como uno de los elementos esenciales de todo sistema educativo que se precie. El error es a la educación lo que las caídas a montar en bici, o en otras palabras: quien no se equivoca nunca, pocas veces acierta.

En España, los empresarios que han pedido un crédito para abrir una empresa y se han arruinado tienen que cerrarla, devolver el crédito al banco, y además, pagar la deuda íntegra o les será imposible obtener otro permiso para volver a intentarlo. Este modelo que sufrimos, tanto en el ámbito educacional como en el estatal, se basa en la extralimitación del marco; así, paternalistamente, el Estado pasa de árbitro a actante en un intento por evitarnos el daño que supone crecer. En palabras de Perls "aprender es descubrir que algo es posible" y ese descubrimiento debe ser personal e intransferible, pero sobre todo posible.

Quizá esta visión negativa de la equivocación en las escuelas estribe en que se confunde el error con el error pertinaz y es que no es verdad que sea malo cometer errores, lo malo es no aprender de ellos. Por decirlo con las palabras de Montaigne: "Nadie está libre de decir necedades. Lo malo es decirlas con esmero".

martes, 29 de marzo de 2011

Maquiavelo, Camus y Rubalcaba


Nicolás Maquiavelo (1469-1527), por su obra El Príncipe, es considerado uno de los padres de la Modernidad. No hay político contemporáneo que no haya leído su obrita, ni persona de oscuras intenciones que ignore su figura. A Maquiavelo le debemos la separación moral-política, la enseñanza de que los soberanos deben, a pesar de todo y de todos, establecerse en el poder, conservarlo, y lo que es peor, planta en Europa la semilla de que en política el fin siempre justifica los medios.

No se vaya a pensar con esto el lector que el florentino invita a cabrear a los súbditos, nada más lejos de la realidad, Maquiavelo da las claves para manejar todos y cada uno de los resortes del poder en aras de permanecer en él. El Príncipe es un tratado digno de ser leído, es más, dudo que exista sobre la tierra un sólo mandatario que no lo haya hecho ya. Pues bien, hoy me entero de que el Vicepresidente del Gobierno Pérez Rubalcaba presume frente a la televisión de avisar a terroristas (ETA) refiriéndose al chivatazo del famoso Caso Faisán, pero ¿cuál es su excusa? Pues que el fin justifica los medios, ni más, ni menos:


De todos modos no nos alarmemos porque así como la historia nos maldijo con la obra de Maquiavelo, nos bendijo también con la de Albert Camus. Fue Camus el que dirá mucho tiempo después que "En política son los medios los que deben justificar el fin", es decir, que abogará por la unión ética-política que tan necesaria nos resulta hoy, además, tengo entendido que existe un partido nuevo que ya está en ello. Seamos positivos, más pronto que tarde se hará justicia. Sólo hay una cosa que me inquieta en todo este asunto, el fragmento de un párrafo de Maquiavelo que parece escrito para Rubalcaba:

"Los hombres en general juzgan más por los ojos que por las manos; porque el ver pertenece a todos, y el tocar a pocos. Todos ven lo que pareces, pero pocos comprenden lo que eres" (El Príncipe, XVIII, 5)

jueves, 24 de febrero de 2011

Feliz viaje, amigo


Según Montaigne, en el Capítulo XXVIII de su Libro Primero, "lo que llamamos generalmente amigos y amistades, no son sino relaciones y conocimientos entablados por alguna casualidad o conveniencia, mediante la cual enlázanse nuestras almas.", y aunque es una definición algo fría, no le faltaba razón.

En la vida existen dos tipos de familia: la familia de acogida y la familia escogida. La primera, la de acogida, está contituida por el conjunto de familiares que vemos nada más nacer: nos educan, nos crian, nos protegen o sobreprotegen, y eventualmente nos quieren; la segunda, la familia escogida, está constituida por aquellas personas que elegimos como familia, que entendemos como allegados, personajes indefectibles de nuestra historia profunda, sin los cuales, ésta sería imposible.

Hoy me entero de que mi mejor amigo se marcha para, a modo de Ulises, encontrar un lugar en el que poder establecerse. Uno no valora a las personas importantes hasta que prevé su ausencia, es justo en ese momento en el que sientes que algo te falta: una conversación superflua de lo más interesante, un debate profundo de lo más vanal, escuchar problemas (parte fundamental de todo proceso amistoso), celebrar alegrías (parte más fundamental si cabe), recordar momentos que desearías olvidar, como aquella vez en la que aquel sacerdote jesuita de ojos extraviados se empeñó en hacer preguntas sólo a uno de los dos, pero claro ¿A cuál de los dos? Estábamos sentados juntos en la mesa, ninguno de sus ojos miraba en nuestra dirección y el pobre hombre esperaba una respuesta...

Sólo espero que esta no sea una despedida completa, sino parcial. Aquello que te escribía en las postales de cumpleaños, aquel latiguillo con el que acababa todos mis buenos deseos, aquel "y que yo lo vea", siempre pecó más de promesa que de amenaza.

Gracias por todos estos años de amistad, te deseo la mejor suerte del mundo y que tengas un feliz viaje, amigo.

viernes, 18 de febrero de 2011

Battlestar Galáctica (2003)

Battlestar Galáctica no es una serie cualquiera, suelo recomendarla porque es una suerte de serie teológico-filosófica con pinceladas míticas y con una trama que recuerda muchísimo a la triste historia humana.

El argumento es sencillo y repetido: los humanos crean una raza de robots llamada cylons. Los cylons, cansados de vivir bajo el yugo del padre deciden independizarse, pero les falta algo... ¡Ah sí! Matar al creador para que el hijo pueda ser Hijo, es decir, criatura plena. Hasta aquí pensamos en Nietzsche y en Freud; pero la cosa se complica: resulta que la Humanidad es politeísta y la nueva raza de robots monoteísta, tema que aparecerá como telón de fondo durante toda la serie. Así que las máquinas se cuelan en el sistema de seguridad del Ministerio de Defensa y vuelan los diversos planetas ocupados por las Doce Colonias de Kobol activando la explosión de miles de bombas atómicas, el resultado es una flota de naves comandadas por Galáctica huyendo por el espacio con lo poco que queda de esa civilización, mientras es perseguida por otra bélica civilización.

Mi primera incursión por la literatura sobre la temática del creador que tarde o temprano se enfrenta a su criatura vino de mano de la obra Yo, robot de Isaac Asimov. Se trata de un compendio de narraciones entrelazadas que giran en torno a este mismo tema, sin duda mi preferida es "Razón" donde un humanoide razona sobre su superioridad frente a la del hombre:

-Fíjate en ti- dijo finalmente-. No lo digo con espíritu de desprecio, pero fíjate bien.
El material del que estás hecho es blando y flojo, carece de resistencia, y su energía depende de la oxidación ineficiente del material orgánico... como esto -añadió señalando con un gesto de reprobación los restos del sándwich de Donovan-. Entráis periódicamente en coma, y la menor variación de temperatura, presión atmosférica, la humedad o la intensidad de radiación afecta a vuestra eficiencia. Sois alterables.
>>Yo, por el contrario, soy un producto acabado.

Este mismo escrito daría pie, años después, a la aparición de un anuncio de BMW, la famosa firma automovilística:



Después vendrían muchas más lecturas, desde el mito de Pigmalión, pasando por la obra Pigmalión de Bernard Shaw, la enigmática El Golem (Der Golem) de Gustav Meyrink, o la "nivola" Niebla de Unamuno, donde su protagonista, Augusto Pérez, decide enfrentarse al escritor vasco, su creador, para pedirle explicaciones. Más adelante aprendería junto a Bertrand Russell que todo creador exige de otro y así ad infinitum, idea clave para interpretar Galáctica.

También en el cine se ha tratado esta temática, clásico es el monólogo de Roy en la película Blade Runner dirigida por Ridley Scott:

Battlestar Galáctica (2003) trata sobre nosotros, sobre el racismo, sobre Presidentes inútiles, sobre el honor y su defensa, sobre los valores en tiempos difíciles, sobre la tensión que implica el liderazgo... Tengo para mí que el tema central de la serie rebasa toda ciencia ficción. Al final uno tiene la impresión de que la Humanidad huye de sí misma, de que los peores enemigos de los tripulantes del Galáctica no son los cylons, sino las malas decisiones del pasado que siempre vuelven. Mi recomendación queda ahí, la serie no defrauda.

miércoles, 19 de enero de 2011

El Senado de Babel


Soy un gran fan de series modernas que sinceramente me atraen por su carácter culturalista, además, por cuestiones que se me escapan el cine de hoy carece de sentido artístico y adolece de cierto exceso efectista que para nuestra desgracia se traduce en pérdida de calidad.

De todas las series que he visto me quedo con dos a las que guardo especial cariño: una de ellas, la primera, es Battlestar Galáctica (2003), a la que en breve dedicaré una entrada; la otra, la segunda, sobre la que quiero hablar, es Lost, la archiconocida serie que trata sobre un variopinto y extraño grupo de extraviados.

En Lost aparece brevemente un personaje de origen japonés llamado Dogen, que lleva siempre consigo a un subordinado que se encarga de traducirlo del japonés al inglés. En cierta ocasión, uno de los protagonistas sospecha que el asiático habla su idioma y le pregunta sobre el porqué de su rechazo, Dogen responde que no le gusta el sabor del inglés en su boca... supongo que algo similar sienten nuestros parlamentarios cuando en el Senado se niegan a utilizar el español optando por hablar gallego, catalán o vasco y requieren de intérpretes que se dedican a traducir a españoles para españoles. Todos conocen el idioma común, pero prefieren no usarlo.

El filósofo Mauthner hablaba en su Contribuciones a una crítica del lenguaje de lenguaje individual, un extraño concepto que en un momento dado identifica con las costumbres individuales de cada hablante. Años después, Ludwig Wittgenstein se atrevió a refutar esta idea recalcando el carácter comunitario o público del lenguaje y es que siempre que se habla se habla para alguien, incluso cuando se habla sólo. Algo muy similar sostiene Umberto Eco en su ensayo Sobre literatura donde defiende que toda obra literaria responde a las exigencias de un lector más o menos idealizado de antemano por el autor. Por lo tanto, ¿lenguaje para comunicar o lenguaje para incomunicar? Nuestros parlamentarios lo tienen muy claro por desgracia y su desacierto cuesta a todos los españoles 14.000 € por sesión.

Uno no puede dejar de pensar en aquel episodio bíblico del Antiguo Testamento donde Dios hacía uso del idioma para separar y condenar a los hombres a la incomunicación, ni dejar de preguntarse ¿Se tratará de la misma estrategia?

lunes, 27 de diciembre de 2010

Einstein y el paraguas


"Einstein acaba de terminar una clase en la Universidad de Praga (sí, allí enseñó durante un tiempo) y se dispone a salir.
-¡Señor profesor, llévese el paraguas, está lloviendo!
Einstein contempla pensativamente su paraguas en un rincón de la sala y contesta al estudiante:
-Sepa usted, amigo mío, que olvido muchas veces mi paraguas, por eso tengo dos. Uno en casa y el otro en la universidad. Sí, por supuesto, podría llevármelo ahora, ya que, como usted dice muy acertadamente, llueve. Pero en tal caso acabaría por tener en casa dos paraguas y ninguno aquí. -Con estas palabras, sale bajo la lluvia."

MILAN KUNDERA, El telón.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Nietzsche y el caballo


"En ese momento recuerdo otra imagen: Nietzsche sale de su hotel en Turín. Ve frente a él un caballo y al cochero que lo castiga con el látigo. Nietzsche va hacia el caballo y, ante los ojos del cochero, se abraza a su cuello y llora.
Esto sucedió en 1889, cuando Nietzsche se había alejado ya de la gente. Dicho de otro modo: fue precisamente entonces cuando apareció su enfermedad mental. Pero precisamente por eso me parece que su gesto tiene un sentido más amplio [...]. Su locura (es decir, su ruptura con la humanidad) empieza en el momento en que llora por el caballo."

MILAN KUNDERA, La insoportable levedad del ser

domingo, 12 de diciembre de 2010

De estupideces incendiarias o Sobre los Controladores aéreos


Me prometí a mí mismo que este blog sería un espacio para lo importante: Literatura, Arte, Vida, Tiempo... pero por fuerza lo político siempre aparece eclipsando cualquier amago de distensión.

Tras un año de paro tuve la fortuna de ser admitido en una beca e ir saliendo al paso, ahora trabajo como becario para un Ayuntamiento que entre otras cosas desconoce el paradero del dinero que nos debe. Supongo que es el precio que hay que pagar por el hecho de vivir en una panfilocracia. Decir que vivimos en una partitocracia es ocultar la verdad porque apenas se perciben diferencias entre los dos "grandes" partidos. Además, la gente como yo -y somos muchos- no nos podemos permitir el lujo de ser ni de izquierdas ni de derechas, somos más bien pobres y los pobres sólo queremos un trabajo para vivir -que no vivir para el trabajo- ¿Es acaso mucho pedir? Eso sí, pobres pero con carrera universitaria porque nuestros padres en un alarde de honradez bien que se encargaron de educarnos como es debido y de decirnos "estudiar abre puertas, estudia hijo mío", quizá les faltó malicia y obviaron hablarnos de la GRAN salida laboral actual: la afiliación a un partido político y a vivir que son tres días.

Ningún movimiento artístico ha hecho tanto mal como el Romanticismo, a su sombra se gestó la creencia de que uno puede ser cualquier cosa con la suficiente inspiración, sin la tediosa necesidad de pasar por la técnica o la formación. Las afirmaciones que pueden servir para la poesía definitivamente no valen para la política. Yo puedo amar mucho un lugar que si no sé ni leer ni escribir difícilmente podré tomar una sola decisión acertada sobre él y mucho menos sobre el futuro de sus ciudadanos.

Llevamos ya más de una semana discutiendo sobre el conflicto generado por los controladores aéreos. El Gobierno decretó el Estado de alarma y militarizó los aeropuertos afectados con la finalidad de recuperar la normalidad. El resultado del decreto ha tenido varias consecuencias: los controladores han vuelto al trabajo, más de cuatrocientos controladores expedientados, penas de hasta 8 años de cárcel para muchos de ellos, la exigencia de más de seis mil millones de Euros al Ministerio de Fomento y a Aena por parte de los afectados, debates encontrados por parte del pueblo, unanimidad en la creencia de que la decisión gubernamental ha sido todo un acierto según todos los políticos. No apruebo las formas llevadas a cabo en esta huelga salvaje, pero escuchar que el problema ya ha sido solucionado me recuerda a la brillante idea que tuvo en su momento el Ex-Presidente Bush para acabar con los incendios forestales talando todos los árboles; o a la última que ha tenido China impidiendo que Xiaobo recogiera el Nobel de la Paz, como si esa minucia pudiera acallar la voz del intelectual o hacer desaparecer la sanguinolenta matanza de Tiananmen...

Si por algo se caracteriza la panfilocracia es por la incoherencia, el político panfilocrático es todo lo incoherente que puede. El Gobierno ha actuado con gran rapidez ante un grupo subversivo que en principio dejó de hacer su trabajo ¿Para cuándo el cese de los políticos que no mueven un dedo, que no están haciendo su trabajo? Todos hacemos lo que se nos fuerza a hacer: los funcionarios trabajan más horas y cobran menos, las familias se ajustan el cinturón, los pequeños empresarios cierran sus empresas y los parados esperan un trabajo que no llega ¿Y los políticos? ¿A qué esperan para dimitir? No trabajan, tampoco abandonan sus puestos y sin embargo siguen cobrando ingentes cantidades de dinero.

Hoy hace un día magnífico, pero me está vedado el aire libre. Tengo que aprovechar el tiempo y seguir estudiando porque es lo único que puedo hacer, tengo que estudiar para tener una ínfima oportunidad mileurista. Dedicaré la tarde a la Ilustración. Siempre preferiré la Ilustración al Romanticismo: ningún pensador como Voltaire, ningún momento como el de 1789, ningún hecho histórico como el de la Toma de la Bastilla.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Lenguaje, Política y Educación


Es muy difícil enseñar en los tiempos que corren, pero no imposible. El otro día supe de un profesor que se pasó quince minutos enseñando a una niña un sencillo juego consistente en cambiar la letra de una palabra con el simple propósito de formar otra distinta, así, si tenemos la palabra corte podemos formar otra distinta cambiando la letra r por la s, lo que daría coste, y así sucesivamente. Si algo he aprendido gracias a los alumnos es que pese a los intentos de muchos por destruir la Educación, las ganas de aprender se revelan siempre inmarcesibles.

¿Debemos enfadarnos con nuestros estudiantes? Mientras más tiempo paso enseñando a los jóvenes con mayor claridad veo que son víctimas de un sistema educativo podrido hasta la médula. La pregunta apropiada sería ¿Por qué seguimos con este sistema si ha dado verdaderas muestras de suponer un fracaso a niveles hoy por hoy inimaginables? Si alguno está interesado en saber hacia dónde nos dirigimos y sobre todo cómo y por qué vías, aconsejo leer Raíces económicas del deterioro ecológico y social. Más allá de los dogmas de José Manuel Naredo (Ed. Siglo XXI). Allí, se explica, entre otras cosas, cómo el sistema económico se ha desligado absolutamente de la realidad y, por ende, de la sociedad a la que en un principio pretendía servir (allá por el siglo XVIII); una vez separada se ha introducido en todas las Instituciones y en muchas ocasiones ha optado por conchabarse con los Estados usando los mass media que son los encargados de enviar los mensajes a la población. Escribe Naredo: "la teórica mediación de la democracia se ve truncada por el monopolio más o menos consensuado del poder que ejercen esas organizaciones centralizadas y jerárquicas que son los partidos políticos, en connivencia con aquellas otras organizaciones igualmente centralizadas y jerárquicas que son las empresas capitalistas, controlando entre ambas el sector de los media".

Como filólogo noto que la mayor carencia de los niños estriba en su capacidad para entender un texto escrito e incluso oral -según el grado de complicación-. Me preocupo por ellos porque sé que el lenguaje es a menudo el medio idóneo que tienen los poderosos para lograr sus fines. Lakoff en su obra Metáforas de la vida cotidiana nos pone sobre aviso, afirma que los más poderosos imponen metáforas creadas por ellos que cuajan sobre la población a la perfección imposibilitando el pensamiento crítico que, dicho sea de paso, se trabaja por medio del lenguaje. Lakoff apunta que de esta forma "la verdad es siempre relativa a un sistema conceptual que en gran medida se define metafóricamente", es decir, que las metáforas se convierten en "vehículos de comprensión" que más o menos se cristalizan en la mente del receptor, algo así como los kennings que se recogen en las obras medievales escandinavas y que hoy nos resultan incomprensibles.

Leyendo uno de los infinitos prólogos escritos por Jorge Luis Borges di por casualidad con un nombre: Fritz Mauthner (1849-1923). El autor argentino se lamentaba de la situación de este filósofo natural de Bohemia que por aquel entonces se encontraba en el olvido, lugar del que creo no ha salido aún. Por mi parte he de decir que no recuerdo haber leído jamás a nadie que desconfiara tanto del lenguaje como Mauthner; pero incluso para alguien como él el lenguaje posee un carácter bifronte: por un lado sirve para manipular, sí; pero por otro, se convierte en la llave que nos abre la puerta a la Cultura y al librepensamiento:

"La participación de los tesoros que poseen los adultos de cada generación, se facilita por medio del lenguaje. Y como estos tesoros consisten en recuerdos y como la enorme masa de estos recuerdos casi no podrían recopilarse sin el registro del lenguaje no es de una utilidad enorme solamente para la comunicación del saber heredado, sino también para la herencia misma, para la memoria."

Nuestra labor como profesores consiste en revertir lo que otros promulgan, en que los estudiantes desanden lo andado, en definitiva, tenemos que dedicarnos a desenseñar.

Como la cosa va de metáforas, valga de metáfora este vídeo de todo lo expuesto:



viernes, 19 de noviembre de 2010

Un texto de Eduardo Galeano


EL MIEDO GLOBAL

Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo.
Los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo.
Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida.
Los automovilistas tienen miedo de caminar y los peatones tienen miedo de ser atropellados.
La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir.
Los civiles tienen miedo a los militares, los militares tienen miedo a la falta de armas, las armas tienen miedo a la falta de guerras.
Es el tiempo del miedo.
Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo.
Miedo a los ladrones, miedo a la policía.
Miedo a la puerta sin cerradura, al tiempo sin relojes, al niño sin televisión, miedo a la noche sin pastillas para dormir y miedo al día sin pastillas para despertar.
Miedo a la multitud, miedo a la soledad, miedo a lo que fue y a lo que puede ser, miedo de morir, miedo de vivir.

Eduardo Galeano en Patas arriba. La escuela del mundo al revés.

domingo, 24 de octubre de 2010

Nacionalistas sin Nación


Detesto a aquellos que se pasan la vida quejándose, quizá porque es una faceta que odio de mí mismo. Quejarse y no hacer nada es como sacarse una carrera y guardar el título en el cajón o como comprar un billete de avión y no hacer uso de él. Estos días he estado muy ocupado y he tenido tiempo para observar in situ el estado de la Educación Pública. He observado a profesores llenos de tics nerviosos estudiando en su tiempo libre materias ajenas con el fin de poder enseñarlas porque no hay dinero público para contratar a más profesores. Esta semana también, el Presidente de Canarias Paulino Rivero (Coalición Canaria) ha colaborado junto con el PNV para salvar unos Presupuestos Generales que entre otras cosas aspiran a perpetuar en el Poder a un Presidente sin vocación.

Rivero ha logrado más competencias para nuestra Comunidad Autónoma, pero creo que a los canarios esta noticia nos inquieta dada la preparación de los nacionalistas. Si Chesterton estuviera vivo lo expresaría en clave paradójica, curiosamente los nacionalistas hacen que el hecho trivial de ser canario, vasco, catalán o español sea menos que trivial, lo baladí se desvanece para dar paso a la improbidad y el simple existir se convierte en una cruenta lucha entre existencias, el resultado probable es un nacionalista sin nación a la que defender y una población avergonzada de serlo.

La única prueba de fuego real para calibrar la calidad de cualquier político (el que sea) es la Educación. Si este protopolítico que hemos imaginado no mejorara, apoyara e impulsara el sistema educativo con todas sus fuerzas con el fin de liberar a la ciudadanía y de sentar las bases de la democracia... entonces es que nos encontraríamos ante una persona incapaz de tomar una sola decisión política acertada.

Todo el apoyo, la fuerza y el cariño para los profesores que se ven desbordados y que lejos de tirar la toalla siguen luchando por la libertad de todos los españoles. A los demás: el día 28 de octubre a las 17:00 horas desde la Plaza de la Feria hasta la Presidencia del Gobierno de Canarias, Manifestación por una Educación Pública de Calidad.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Lucrecio


Massimo Cacciari ha llegado a afirmar que el espíritu de Europa y su concepto nace en Grecia junto a la autonomía de la Razón en oposición a los dislates de la religión, de los dogmas o de lo sagrado. El poeta clásico Tito Lucrecio Caro es el paradigma de esta afirmación. Leer su obra De rerum natura ("De la naturaleza de las cosas") es incurrir en una suerte de intentos racionales por ayudar al temeroso -al lector- a despejar cualquier duda que pueda tener, pues el desconocimiento se transforma siempre, tarde o temprano, en miedo infundado.

La obra citada consta de seis libros y, a pesar de ser atomista y de seguir a su maestro Epicuro, el poeta romano da verdaderas muestras de ser un adelantado a su tiempo. Por encima de todos sus esfuerzos se destacan dos nada desdeñables: 1. su defensa del ateísmo, donde hace apología de la Razón, casi, casi preludiando al propio Kant y al lema de la Ilustración por él preconizado Sapere aude! ("¡Atrévete a saber!"); y 2. su defensa de la finitud o mortalidad del alma, donde sostiene que como no hay alma tampoco hay más allá, y por tanto, nada que temer: Animam esse mortalem fataere necesse est.

Por otro lado, fue Cacciari el que también definió a Europa como "libertad que libera", es decir, libertad que estriba sobre la necesidad de liberarse a uno mismo y a otros a un tiempo. Y esto también es perfectamente reconocible en Lucrecio:

Deja de desechar, despavorido
de aquesta novedad, la razón misma;
pésalo tú con juicio más delgado,
abraza mis verdades si son ciertas,
o ármate contra ellas, sin son falsas;
con la razón el ánimo examina
lo que hay del otro lado de los muros
del orbe, en los espacios infinitos,
hasta do quiera penetrar la mente,
y el espíritu libre remontarse.

Se aprende a caminar caminando, a montar en bicicleta montando y a estudiar estudiando; la felicidad de leer La naturaleza de las cosas sólo es comparable a la felicidad sentida por quien se sabe un poco más libre tras su lectura.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Un Poema de Borges

LA PRUEBA

Del otro lado de la puerta un hombre
deja caer su corrupción. En vano
elevará esta noche una plegaria
a su curioso dios, que es tres, dos, uno,
y se dirá que es inmortal. Ahora
oye la profecía de su muerte
y sabe que es un animal sentado.
Eres, hermano, ese hombre. Agradezcamos
los vermes y el olvido.


Jorge Luis Borges, Cifra.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Cervantes y Shakespeare


Mucho se ha escrito sobre estas dos grandes figuras de la Literatura Universal. Existe un deseo morboso de unir a estos dos grandes genios a cualquier precio porque son las figuras más representativas de la literatura española e inglesa. A este respecto, fue Jorge Luis Borges el que afirmó que los escritores más emblemáticos de los distintos países suelen ser por lo general los menos representativos de ese lugar; así, William Shakespeare es el escritor menos inglés de Inglaterra, Goethe el menos alemán, y en Francia, reconoce el autor que no está claro, pero que la gente se inclina por Víctor Hugo aunque éste tampoco supone una excepción a la regla.

Sobre Miguel de Cervantes lo sabemos casi absolutamente todo de su biografía, sobre Shakespeare apenas sabemos nada. La ausencia de datos biográficos del último ha provocado que se dé lo que se denomina la "cuestión Shakespeare" -algo muy similar a la "cuestión homérica"-, que no es otra cosa que poner en duda la autoría de las obras del escritor nacido en Stratford-upon-Avon. Se ha llegado incluso a afirmar que el verdadero genio escondido detrás de Shakespeare era Sir Francis Bacon (escritor de la primera novela de ciencia-ficción de la historia literaria titulada Nueva Atlántida) ; e incluso se ha acusado al brillante, misterioso y polémico Christopher Marlowe de ser la verdadera mano maestra en la sombra.

Ni Miguel ni William se conocieron personalmente; pero sabemos que Shakespeare leyó, o al menos conocía, la primera edición del Quijote, que fue vertida al inglés en 1612 por Thomas Shelton, puesto que la Royal Shakespeare Company verificó en 2007 la autenticidad de una comedia titulada Historia de Cardenio (Ed. Rey Lear) y que viene firmada nada más y nada menos que por William Shakespeare y John Fletcher (un poeta de la Escuela metafísica inglesa).

El manuscrito fue encontrado en el Siglo XVIII por uno de los editores shakespereanos más famosos: Thomas Warburton. Y hoy podemos disfrutarla gracias a Charles David Ley, un hispanista inglés que dedicó su vida a demostrar que la obra encontrada por Warburton no era otra que la que constaba como Cardenio en una remota lista de obras preparadas a ser representadas por deseo de John Heminges en 1613 y que no sólo no fue representada jamás, sino que según ese escrito era de elaboración conjunta entre Shakespeare y Fletcher (tengo para mí que sólo las dos últimas páginas pertenecen al Bardo de Avón, pero es una conjetura). Desde luego, es una lectura obligada -al margen de su calidad-, porque un descubrimiento así no ocurre todos los días.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Bailando se entiende la gente

Esta semana he estado preparándome en un curso para ejercer como mediador intercultural, puede que me concedan la beca o puede que no, el tiempo lo dirá. En cualquier caso, siempre he tenido para mí que lo que nos iguala es más y mejor que lo que nos diferencia como seres humanos. Se aprende y se crece con los otros, viviendo en sociedad. Yo, que soy una persona que pasa más tiempo leyendo que relacionándome, pienso siempre en una frase buenísima de la película de Richard Attenborough Tierra de penumbra, donde se dice que "leemos para saber que no estamos sólos", es decir, que incluso en soledad buscamos compañía y quizá esta afirmación sirva para otras muchas cosas: ver televisión, realizar deporte, estudiar en la biblioteca, etc. Y la pregunta pertinente es si, como dice la antropología cultural, el hombre es un ser social por naturaleza, ¿por qué no potenciar nuestras habilidades sociales a lo largo de toda la vida? Aquí les dejo un vídeo de alguien con habilidades sociales capaz de hacer felices a unas cuantas personas y, por qué no decirlo, de unirlas a través del baile.

sábado, 11 de septiembre de 2010

En busca del ciudadano ideal


Napoleón Bonaparte era de origen italiano y pretendía imperar en un mundo tan francés como sus conquistas pudiesen permitirle; Adolf Hitler era austríaco y deseoso de ser un buen alemán luchó toda su vida por crear la raza aria, lo que se tradujo en un holocausto. En la actualidad, Nicolás Sarkozy, de ascendencia húngara, lucha con todas sus fuerzas por demostrar al mundo cómo debe ser el arquetipo francés, aunque ello suponga otra diáspora. En Cataluña, José Montilla, político nacido en Córdoba, anhela por encima de todas las cosas ser catalán por lo que establece desde su presidencia cómo ha de comportarse todo el que deba serlo.

¿Qué tienen en común todos estos personajes? Comparten una visión etnocéntrica del mundo y cierta incapacidad para comprender a los demás. Por eso, decir a los que han despreciado a Carmen Laforet, a Juan Marsé, a Ana María Matute, a Mendoza, a Montalbán, etc., por escribir en español cuando según ellos debieron hacerlo en catalán, que no teman: la obra de estos escritores es tan extraordinaria que no pertenece a nadie, porque pertenece a todos.



lunes, 6 de septiembre de 2010

¿Una imagen vale más que mil palabras?

Siempre se ha dicho que una imagen vale más que mil palabras, pero ¿es cierto? Probablemente no. Es muy probable que las imágenes impresionaran a nuestros mayores, pero hoy es un hecho que la gente no muestra un ápice de sensibilidad hacia la imagen. La imagen ha dejado de tener valor de tanto uso, lo muestra todo y no deja sitio a la imaginación, mientras más explícita sea mejor y menos posibilidades para el observador. Sin embargo, la palabra es otra cosa. La palabra evoca, se une a nosotros para siempre en nuestra mente en forma de cadencias, de versos, de eslóganes pegadizos, de deliciosos vocablos que sin motivo aparente nos encanta pronunciar, o ¿es que alguien se acuerda del nombre de alguno de los productos que muchos eslóganes publicitaban? "El frotar se va a acabar" decía una mujer cuya cara ya he olvidado, "In nature there is nothing melancholy" me repito siempre que me encuentro frente a la naturaleza gracias a un libro inolvidable. Quizá sea el momento de aquello que Platón llamaba "lo bello".
No hace mucho, en una entrevista bastante jugosa Harold Bloom se quejaba de la absurda necesidad actual de tener que disfrazar a los niños con el fin de que éstos puedan entender mínimamente las obras shakespereanas (disfraces de personajes como Othello, Hamlet o Macbeth). Por su parte, William Blake, hablaba de la salvación por el arte, la vía estética como vehículo de salvación. Afirmaba que Jesucristo era un esteta porque se expresaba en parábolas, que no es sino una forma artística de transmitir un mensaje. Sin duda es el momento de educar a los niños en la lectura, de enseñarles que existe una sensibilidad oculta para ellos detrás de todas esas imágenes, debemos aprovechar la debilidad de la foto porque Blake tenía razón: el Arte es Educación y, por tanto, una forma de salvación segura en ésta y en cualquier vida.
Ya no nos dice nada ver muerte o sufrimiento, ocurre a diario y en todas partes. Ya no nos emociona ver a alguien pasándolo mal, no avanzamos, no aprendemos, no crecemos, la catharsis se complica hasta su extinción.
Es del todo probable que los creadores del siguiente anuncio entendieran que con imágenes crudas y duras no es suficiente y en un intento por convencernos a todos decidieran revestir de belleza uno de esos momentos:

martes, 31 de agosto de 2010

Ciberpepiños

No dejo de sorprenderme, de verdad. Resulta que participo en un foro y alguien me menciona a un "ciberpepiño"; yo, muy educado, pregunto que de qué se trata y me cuentan que el PSOE tiene un voluntariado que se dedica a introducirse en foros, votaciones de medios de comunicación sobre cuestiones relevantes, blogs u opiniones a pie de página de ciertas noticias de periódicos o diarios digitales importantes con la sana finalidad de dejar un comentario favorable o afín al partido.

El nombre de "ciberpepiño" viene de su fundador, que al parecer, fue el actual ministro de Fomento, don José Blanco -anteriormente ocupaba el puesto que hoy sustenta Leire Pajín-. Al principio pensé que se trataba de una broma pesada, el típico rumor torticero. Pero cual es mi sorpresa que investigando un poco, me entero de que sí existe este voluntariado y que además, para más INRI, el Partido Socialista Obrero Español tiene una guía formativa para esta gente donde explica cuál ha de ser el comportamiento de lo que ellos llaman un "ciberprogresista". Con cara de lelo me he descargado el manual y lo he leído entero, me he reído como nunca. Lean y rían que siempre es mejor que llorar.

Hace no mucho leí en un mensaje televisivo literalmente (lo memoricé): "Prefiero ser un parado de Zapatero que un esclavo del PP, sé lo que digo, tengo 55 años". En su momento pensé: "Curiosa la estulticia humana, los que leemos preferimos un buen trabajo y respirar en libertad, será que los que no leen son parados y esclavos de sí mismos y de ciertos colores", pero hoy me quedo más tranquilo... quizá sólo se trataba de un ciberpepiño.

Para los que no se lo crean, aquí pueden descargarse el manual del ciberprogresista (a mano derecha):


Saludos y cuidado con la pasión por los colores.

domingo, 22 de agosto de 2010

El Canon de Harold Bloom

La obra El Canon occidental del crítico literario Harold Bloom es un ensayo que se divide en cinco partes, división que toma de la obra Principios de una ciencia nueva de Giambatista Vico: la primera parte -que trata del canon-; la segunda parte -denominada la edad aristocrática-; la tercera parte -la edad democrática-; la cuarta parte -la edad caótica-; y por último la quinta parte -catalogar el canon- donde Bloom finaliza con una conclusión elegíaca dedicada al canon literario.
Harold Bloom, que pertenece al grupo de Yale -tal y como ha sido clasificado por la última tendencia en teoría literaria- propone en esta obra una lista de veintiséis autores que él considera canónicos en Occidente, y por tanto de esencial importancia. Estos veintiséis autores, que denomina "escritores fuertes" giran en torno a un escritor central: William Shakespeare, que representa el centro del canon.
El crítico participa del Deconstructivismo de Jacques Derrida y se apoya en la noción de "mis-reading", esto es, "tergiversación, mala lectura" -denominada por el mismo Bloom como "angustia de las influencias"- que defiende que la obra de un escritor no es más que la lectura errónea o mala lectura de lo que ha escrito su predecesor, siendo necesaria la pugna entre ambos como requisito para entrar en el canon. El canon que Bloom nos muestra no es más que una competición por la supervivencia entre autores, de lo que se desprende que el profesor pretende realizar un estudio basado en el valor puramente estético -un artista que malinterpreta a otro-, lo que nosotros conocemos como intertextualidad. Es aquí donde entra en juego lo que él nombra como Escuela del Resentimiento compuesta por críticos multiculturalistas, marxistas, feministas, neoconservadores y neohistoricistas contra los que él defiende su canon y a los que acusa de provocar una mala enseñanza literaria de los textos en todos los niveles educativos, con la correspondiente pérdida de criterio.
En suma, se trata de una lectura tan polémica como discutible de la que se puede aprender infinidad de cosas. Entre sus muchas enseñanzas, yo destacaría la oposición que el autor realiza entre Cervantes y Shakespeare, a saber, que del más famoso escrito del Príncipe de los Ingenios se extrae que los personajes crecen y cambian dialogando, mientras que de la pluma del Bardo de Avon fluyen personajes incapaces de escuchar a otros. En palabras de Estefanía Villalba, los personajes de Shakespeare "No son, por tanto, héroes que se enfrentan a un destino trágico con un espíritu coherente sino que en su interior existe un conflicto, lo que les da una mayor profundidad psicológica. El error del héroe, que desencadena la tragedia, se debe a un rasgo del carácter del personaje". Y quizá, además del uso del lenguaje, sea esta la aportación más interesante del escritor inglés a la Historia de la literatura universal.


BIBLIOGRAFÍA
-La obra de Bloom, El Canon Occidental. La escuela y los libros de todas las épocas, puede encontrarse en Ed. Anagrama; la de Estefanía Villalba, Claves para interpretar la literatura inglesa, en la Ed. Alianza.